Internet Exceso de Información quizás Gracias a la Red, disponemos de más información de la que nunca necesitaremos, pero sin embargo los estudios demuestran que las nuevas generaciones son menos curiosas.
Con sólo acceder a Internet, tenemos a nuestra disposición datos de todo tipo y en cualquier formato. Respuestas a un click de distancia. Pero, ¿es acaso este fácil acceso a cualquier tipo de pregunta la causa por la que la gente sea cada vez menos curiosa?
Quizás la acusación no sea nueva. Con la llegada de la televisión, se acusó a las nuevas generaciones de tener menos imaginación que la que se había formado únicamente con libros. La manera de pensar se adaptó al lenguaje de las imágenes.
Pero, ¿qué pasa cuando el nuevo medio no introduce una nueva manera de ver la información, sino que cambia la manera de pensar al disponer de todas las respuestas?
Una cita de Thomas Merton reza "No hay persona más equivocada que la que conoce todas las respuestas". En nuestro caso, esta cita describe a la perfección al nuevo usuario tipo de Internet: una persona que tiene todas las respuestas a su alcance, siempre que las sepa encontrar.
El problema viene cuando aquella persona que sabe que tiene a su disposición esta información, la toma como verdad lo suficientemente creíble como para que la tome como dogma, acostumbrándose a disponer de esta verdad en todas las situaciones.
Sin embargo, la información que podemos encontrar en Internet puede ser de fuentes de diferentes grados de fiabilidad, y aunque la cotejemos, hay que realizar una buena labor de búsqueda para estar seguros de que es correcta.
Pero el problema va más allá de si la información es fidedigna o no. De la misma manera que aprender no es simplemente almacenar información, sino que también hay que procesarla, encontrar información en Internet nos da una visión muy superficial y a menudo subjetiva de un tema concreto.
El hecho de disponer de todas las respuestas (respuestas lo suficientemente creíbles como para darlas por buenas) tiene otro efecto secundario que se está perfilando como motivo de preocupación: la falta de curiosidad.
Cuando vivimos cerca de un monumento importante, no tenemos gran interés para conocerlo a fondo, ya que "siempre está ahí". Con Internet se da un fenómeno parecido: ¿para qué investigar si tienes la respuesta a un click de distancia?
Estudios realizados en nuestro país lo dejan claro: cada vez hay más conocimiento a nivel usuario de la tecnología, pero en cambio, las carreras científico-técnicas están en declive. Parece que se impone la corriente conformista del "ya lo tenemos todo hecho", por lo que no hay un interés por hacerse las preguntas que dan sentido al pensamiento científico.
Si nos encontramos delante de una etapa de infantilismo tecnológico y la siguiente generación ya estará "vacunada" ante esta reacción al aluvión de datos que supone Internet, sólo el tiempo lo dirá. De momento debemos procurar ver la situación en perspectiva y catalogar la Red como lo que es: una herramienta.
Como tal, es importante evitar que influya en nuestra manera de pensar o de gestionar la información, y conseguir mantener la curiosidad y el escepticismo necesarios para encontrar la verdad más allá de las respuestas dadas, y encontrar las nuestras propias. Fuente: www.terra.es/tecnología |