Quedan dos misiones y más de cinco meses para que el programa de transbordadores espaciales de la Nasa se "jubile". Sin embargo, el futuro de las naves Endeavour, Atlantis y Discovery está lejos del olvido o el óxido.
Desde hace dos años que 21 museos de EE.UU. libran una segunda "carrera espacial", luego que la Nasa anunciara su decisión de donar todos los artefactos y piezas que pertenecieron al programa espacial más largo y emblemático de la agencia espacial y abriera una licitación para ello.
Trajes, comida, asientos y simuladores son algunos de los objetos en disputa. Pero, sin duda, el trofeo más preciado son los transbordadores, por los que hoy se libra una dura y delicada lucha entre las instituciones que compiten.
TÁCTICAS
Anticipándose al interés que generarían los transbordadores una vez que fueran dados de baja este año, la Nasa dispuso, en 2008, una serie de condiciones para quienes quisieran postular a quedarse con una de estas emblemáticas naves: nivel y calidad de las instalaciones, número de visitas por año hasta un plan de exposiciones y capacidad para cuidar un objeto de esta naturaleza.
De allí que las instituciones hayan echado mano a todo tipo de tácticas. Aunque los analistas dicen que sólo 10 tienen la capacidad técnica y monetaria para recibir una de estas naves y que sólo cinco están realmente en carrrera. El primero es el Museo del Ejército del Aire, en Ohio, que entregó a la Nasa una carta firmada por 18 ex astronautas para quedarse con el transbordador Atlantis, el primero en ser dado de baja tras realizar su última misión a la Estación Espacial Internacional en mayo pasado. Su rival: el Museo del Aire de Nueva York, que también está tras esa nave.
El Johnson Space Center en Texas y el Kennedy Space Center en Florida (ambos de la Nasa) presionan para que los transbordadores se queden en "casa". Sus ojos están puestos en el Discovery y el Endeavour.
Disputan directamente con el Museo Nacional del Aire y el Espacio Smithsonian, en Washington, que tiene la ventaja de exhibir el Enterprise, el primer transbordador construido por Nasa. "Ha sido un proceso largo", dice a La Tercera Valerie Neal, curadora del museo, quien agrega que el alto interés se debe a #que "los viajes espaciales y los objetos son símbolos de grandes logros".
Aunque la Nasa ha dicho que este proceso no es venta, el museo que "gane" alguna de las tres "joyitas" deberá pagar US$ 28,8 millones por preparación, limpieza y traslado. De hecho, se necesita un Boeing 747 para llevar un transbordador a cualquier parte dentro de EE.UU. Un valor menor, ya que acondicionar el museo para su llegada cuesta US$ 60 millones.