Las simulaciones por ordenador se han convertido en uno de los mejores instrumentos para numerosas investigaciones. Especialmente de aquellas que resulta difícil (o imposible) realizar en un laboratorio. En el caso de la cosmología, los modelos informáticos sobre la estructura y la composición del universo han permitido hacer descubrimientos que parecían impensables. En el caso del «Proyecto Aquarius», han sido necesarias tres millones y medio de horas de computación con algunas de las computadoras más poderosas del continente europeo. «A veces -afirma Volker Springel, uno de los investigadores- pensaba que no íbamos a terminar nunca».